•La tensa situación recibió un vuelco, precipitándose la declaración de Estado de Sitio por el Intendente, proclamada en la noche del 20. Al día siguiente el decreto fue leído públicamente, mientras la prensa lo publicaba. Luego los diarios dejaron de circular. Se estableció la censura cablegráfica y telegráfica. La Ley Marcial perseguía impedir la llegada de más trabajadores a Iquique, reunir a todos estos en la Escuela Santa María y la plaza contigua para facilitar las medidas que se tomarían posteriormente con los pampinos. •La noticia causó gran impresión en los huelguistas. Los salitreros mostraron satisfacción porque fortaleció en las negociaciones con los huelguistas, ahora la Ley Marcial significaba el principio del fin del movimiento de los pampinos. • En la mañana del 21 hubo una reunión entre el Intendente y los Salitreros. Estos fueron informados de la propuesta de los huelguistas, y a su vez del ofrecimiento del Gobierno de compensarles hasta la mitad del aumento que acordaban en los salarios por un mes, la parte patronal, volvió a insistir en su exigencia que los obreros debían abandonar la ciudad y regresar a las salitreras,
No podían aceptar su presión en aquellos momentos sería tomado por los huelguistas como signo de debilidad e hicieron ver que bajo ninguna circunstancia estarían de acuerdo en la demanda de los trabajadores para que sus salarios fueran pagados al cambio de 18 peniques . La primera autoridad provincial extendió una invitación para que el Comité de los huelguistas asistiera a una reunión a la Intendencia a discutir la proposición patronal. El comité declinó reunirse, temieron ser víctimas de una trampa para detenerlos bajo el imperio de la ley marcial, con el evidente propósito de descabezar el movimiento. •El ministro Sotomayor había mandado un cablegrama con carácter de estricto, en el cual expresaba que “Sería muy conveniente aprehender cabecillas trasladando a los buques de guerra”. •En la ciudad corrían gravísimos rumores que se referían a saqueos e incendios. La policía sostuvo que tenía evidencias de un plan de los huelguistas para realizar esos terribles actos vandálicos en la noche del 21.
