ESTALLA LA HUELGA

•Ante todo en 1907 se transformo en un año crítico. Gobernaba el país Pedro Montt y en la fecha del 4 de diciembre  los trabajadores de la Empresa de los ferrocarriles Salitreros se declararon en huelga, la cual finalizó al accederse a su demanda de pagarles sus salarios al cambio de 16 peniques. El 9 de diciembre las cuadrillas de las casas salitreras del puerto paralizaron sus labores reclamando también se les pagara al cambio de 16 peniques.

•Su petición fue rechazada,. Parecía que era solamente una huelga más de esos trabajadores. Pero  recibió respaldo en la pampa. La huelga se hizo presente en la Oficina San Lorenzo el 10. El Cónsul Británico afirmaba   que los obreros recibieron la visita de una comisión de los huelguistas iquiqueños. También la oficina Santa Lucía,  paralizó sus faenas. El movimiento halló luego apoyo en otras Oficinas del señalado distrito. El   14 de diciembre los trabajadores de unas 30 oficinas habían parado sus labores y gradualmente empezaban a congregarse en diferentes puntos sobre la red ferroviaria salitrera y comenzaban lentamente su movimiento en dirección a Iquique. Este nuevo procedimiento obedecía al deseo de que se escucharan debidamente sus aspiraciones, en vista del fracaso de sus peticiones anteriores ante las autoridades.

El 15 llegó temprano a la ciudad una numerosa cantidad de pampinos, procedentes del cantón de Alto San Antonio. Los huelguistas fueron alojados en el hipódromo, donde la autoridad hizo colocar fondos de café, pipas de agua y buena cantidad de pan fresco para satisfacer sus necesidades tras el agotador viaje desde la pampa a la costa. El Comité Directivo de los Calicheros le manifestó que el orden no sería alterado en ningún caso. El Intendente Les insinuó presentaran un pliego de peticiones para conversar con los representantes de las compañías salitreras sobre éste y buscar el mejor arreglo dentro de los derechos de los obreros y les propuso una tregua de 8 días para permitir que todos los salitreros se pudieran reunir y estudiar sus demandas, , debiendo regresar a la pampa a reanudar sus faenas. Sólo quedaría en la ciudad una comisión para las negociaciones. Los pampinos contestaron que no regresarían a sus Oficinas hasta no recibir una contestación definitiva a sus peticiones.

Para dar más comodidad a los operarios del salitre, se les fijó un nuevo lugar para que se cobijaran: la escuela  «Santa María». Los trabajadores el 16 de diciembre presentaron sus demandas en un Memorial: Aceptar que mientras se supriman las fichas y se emita dinero sencillo cada Oficina representada y suscrita por su Gerente respectivo reciba las de otra Oficina y de ella misma a la par, pagando una multa de $ 50.000, siempre que se niegue a recibir las fichas a la par.Por ejemplo:
-Pago de los jornales a razón de un cambio fijo de 18 peniques.
-Libertad de comercio en la Oficina en forma amplia y absoluta.
-Cierre general con reja de fierro de todos los cachuchos y chulladores de las Oficinas Salitreras, so pena de pagar de 5 a 10.000 pesos de indemnización a cada obrero que se malogre a consecuencia de no haberse cumplido esta obligación.
-En cada oficina habrá una balanza y una vara al lado afuera de la pulpería y tienda para confrontar pesos y medidas.
-Que en el futuro sea obligatorio para obreros y patrones un desahucio de 15 días cuando se ponga término al contrato.
-Este acuerdo una vez aceptado se reducirá a escritura pública y será firmado por los patrones y por los representantes que designen los obreros. Los patrones se comprometieron a dar pronto respuesta.
-El 16 de diciembre, como adhesión al movimiento de los pampinos, pararon sus actividades varios sectores obreros de la ciudad, la cual quedó paralizada.

Patrullas militares circulaban por las calles en prevención de desórdenes. La extensión del movimiento en el mismo Iquique produjo gran inquietud en el Cuerpo Consular, cuyo decano le preguntaba si contaba con los elementos para resguardar la vida y propiedad de los extranjeros. Los trabajadores del salitre mantenían gran disciplina y no causaban ningún desorden. Proseguían llegando a la ciudad nuevas columnas de obreros de las salitreras. La presencia pampina iba en aumento. El Ministro del Interior, Rafael 2º Sotomayor, autorizaba al Intendente para aumentar la policía y en caso necesario, armar al Cuerpo de Bomberos para ayudar a la seguridad de la ciudad. El 19 de diciembre llegaron el Intendente Eastman expresó al pueblo desde la Intendencia: » Vengo de la capital y traigo la palabra y los deseos del Excmo. Presidente de la República, que son los de solucionar estas dificultades en la forma más favorable a este propósito, de volveros a ver de nuevo en vuestras faenas, contentos y tranquilos.» Escucho las demandas de los huelguistas. Luego conversó con los salitreros, quienes expresaron su buena disposición para estudiar y resolver detenidamente la petición de los trabajadores, pero que le era imposible discutirla bajo la presión de la gran masa de huelguistas reunidas en la ciudad. El 21 el Intendente hizo saber al comité de los trabajadores que los patrones estaban dispuestos a negociar con la condición que los pampinos volviesen a sus respectivas Oficinas, dejando en la ciudad una comisión para dicho fin. El Comité contestó que era muy difícil aceptar esa exigencia, por lo que propuso para que fructificara esa exigencia patronal, se aumentaran los jornales en un 60% durante un mes, tiempo estimado para que ambas partes arribaran a un arreglo final. Una orden de Sotomayor al Intendente Guzmán García que decía:» Proceda como en Estado de Sitio cese inmediato oficinas interior prohibición gente ir Iquique”.