•Sin embargo la autoridad máxima de Tarapacá resolvió actuar para reprimir la huelga inclusive utilizando las armas, Pedro Montt había telegrafiado su autorización plena para adoptar todas las medidas que requiera la cesación inmediata de la huelga. Sotomayor por su parte envió el siguiente cablegrama: Para alejar de esa gente de pampa convendría hacerles regresar respectiva Oficina custodiada cada peonada por piquete tropas cuyo jefe debe llevar orden terminante de hacer fuego contra los que pretendan regresar. Eastman a la una y media de la tarde dictó el decisivo decreto: concéntrese a la gente venida de la pampa en el Club Sport ( Hipódromo ),. Esta disposición buscaba desalojar a los pampinos del interior de la ciudad, reunirlos en las afueras, y forzar su regreso a las salitreras. El general de brigada Roberto Silva Renard, luego de recibir el decreto, movilizó tropas hasta la Plaza Manuel Montt y calles adyacentes. El jefe militar señala que la escuela Santa María, se hallaba repleta de huelguistas. Como los pampinos se negaron a acatar la orden de evacuar el local escolar y la plaza para dirigirse al hipódromo, Les supliqué con toda clase de razones evitasen al Ejército y Marina el uso de las armas para hacer cumplir la orden. Durante media hora les hablé en todos los tonos, Igual gestión realizaron los cónsules de Bolivia y Perú.

PEDRO MONTT 
RAFAEL SEGUNDO SOTOMAYOR
De esta manera la tragedia se desató cuando el general de brigada Roberto Silva Renard, agotando las instancias para obtener el acatamiento de la orden oficialista, , hizo abrir el fuego a las 3 3/4 horas de la tarde hacia la azotea de la escuela, y hacia la puerta de ésta donde estaban los huelguistas más rebeldes y exaltados. A esta descarga se respondió con disparos de revólver y aún de rifles, hiriendo a 6 hombres de sus tropas. Hechas las descargas y este fuego de ametralladoras la muchedumbre se rindió. Hice evacuar la escuela y todos los huelguistas en número de 6.000 a 7.000 rodeados por las tropas, fueron conducidos por la calle Barros Arana al hipódromo.
En la puerta de la escuela los cadáveres estaban amontonados, y la plaza cubierta de cuerpos. A pedido del cónsul, los bomberos de la Compañía Peruana número 10, se dedicaron a recoger a los desgraciados heridos y transportarlos al Hospital. El cuerpo médico de la ciudad acudió presuroso a atender a los heridos Sobre los muertos y heridos se dan diversas cifras. El general Silva Renard fija ésta en 140. El cónsul peruano habla de 140 muertos y 200 heridos. Un informe de John Lockett señala 200 muertos y 300 heridos. El cónsul británico, de 120 muertos y 230 heridos. Palacios mencionaba 195 huelguistas y 350 heridos… Muchos heridos fallecieron en el Hospital de Beneficencia. El Vicario Apostólico, Rucker, comenzó a recibir donaciones de empresas salitreras para ayudar a las familias de los trabajadores muertos y heridos el 21.

ROBERTO SILVA RENARD

ESCUELA SANTA MARÍA 1910 
MERCADO CENTRAL
EX PLAZA MONTT
PLAZA MONTT


